1. Limpieza previa
- Vacía completamente la piscina.
- Cepilla paredes y fondo para eliminar cal y algas.
- Lava con jabón neutro (sin detergentes agresivos).
- Enjuaga bien y deja secar al aire.
2. Secado total
- Asegúrate de que el liner esté completamente seco.
- Revisa costuras y pliegues donde pueda quedar humedad.
- Pasa una toalla seca o déjala al sol unas horas.
3. Desmontaje
- Desmonta la estructura siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Limpia y seca bien los tubos metálicos.
- Revisa si hay óxido o piezas dañadas.
Tip adicional: si vives en zonas húmedas o guardarás los tubos en un trastero, protégelos con un trapo ligeramente aceitado (aceite mineral, lubricante tipo WD-40 o vaselina líquida).
4. Guardar el liner
- Dobla el liner siguiendo los pliegues originales (nunca en frío).
- Evita forzar el material al doblarlo.
- Guárdalo en una bolsa limpia, seca y sin peso encima.
Tip adicional: puedes espolvorear un poco de talco antes de doblarlo para terminar de secar y evitar que se pegue.
5. Almacenamiento
- Guarda todo en un lugar seco, cubierto y sin riesgo de heladas.
- Mantén los accesorios juntos y etiquetados (mangueras, válvulas, tapones).
- No dejes la piscina a la intemperie ni en espacios húmedos.
6. Filtro y bomba
- Limpia el cartucho o la arena del filtro.
- Seca completamente antes de guardarlo.
- Protege la bomba del polvo y la humedad.
Te recomendamos que guardar la piscina sea tu última opción.
Siempre que el clima lo permita, aprovecha el agua y opta por invernarla en lugar de vaciarla.
De esta forma cuidas los recursos, evitas el desperdicio y contribuyes a un mantenimiento más sostenible. Si no sabes cómo invernarla, consulta nuestros consejos para invernar una piscina desmontable.

